En un contexto donde la variabilidad climática se ha convertido en la nueva normalidad para el sector agropecuario argentino, el Club del Riego emerge como un espacio de diálogo estratégico que busca convertir la incertidumbre en oportunidades concretas de inversión y desarrollo. La segunda edición de este evento, programada para el 11 de marzo de 2026 en el Anfiteatro ArgenINTA de Expoagro, no solo representa la continuidad de un foro especializado, sino la consolidación de una respuesta técnica y empresarial frente a los desafíos productivos que enfrenta la agricultura nacional.
La reunión, bajo el lema «A clima incierto, decisiones estratégicas», será moderada por el ingeniero agrónomo Aquiles Salinas, director de la Estación Experimental INTA Manfredi, institución que desde hace décadas lidera la investigación en riego y agricultura de precisión en Argentina. Esta elección no es casual: el INTA Manfredi ha desarrollado protocolos y tecnologías que han demostrado incrementos de productividad del 30% al 100% en cultivos bajo riego complementario, según estudios comparativos realizados en la región pampeana.
El análisis de datos técnicos revela una realidad contundente: Argentina actualmente riega entre 2,1 y 2,5 millones de hectáreas, dependiendo de las fuentes consultadas. Sin embargo, estudios del INTA y de la Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) coinciden en que el potencial productivo del país permitiría alcanzar entre 7,5 y 10 millones de hectáreas bajo sistemas de riego eficientes. Esta brecha entre la superficie actualmente regada y el potencial técnico disponible representa una oportunidad de inversión estimada en 15.000 millones de dólares, según cálculos de consultoras especializadas en infraestructura agrícola.
La estructura del Club del Riego 2026 se organiza como un living de conversación que prioriza la mirada empresarial y productiva por sobre la mera descripción de equipos. Participarán representantes de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP), junto con empresas líderes en tecnología de riego como Valley Irrigation, Terranova, Alejandro Pannunzio S.A., Criolani Bauer y Tonka Solar. Esta diversidad de actores refleja la complejidad del ecosistema de riego argentino, que abarca desde sistemas pivot central tradicionales hasta tecnologías de riego solar y sistemas de gestión inteligente del agua.
El contexto climático actual agrega urgencia a estas discusiones. Según datos del Servicio Meteorológico Nacional, la región pampeana ha experimentado en los últimos cinco años una reducción del 15% en las precipitaciones promedio respecto a las medias históricas, con una mayor frecuencia de eventos extremos de sequía. Esta variabilidad climática ha generado pérdidas estimadas en 8.000 millones de dólares en la campaña agrícola 2025-2026, afectando principalmente los cultivos de soja y maíz en las principales zonas productivas del país.
Desde una perspectiva comparativa internacional, Argentina presenta indicadores de eficiencia en el uso del agua que se ubican por debajo de países como Estados Unidos, Israel y España, donde la superficie bajo riego representa entre el 40% y el 60% del área agrícola total. En contraste, en Argentina apenas el 7% de la superficie agrícola cuenta con sistemas de riego complementario, a pesar de contar con recursos hídricos que incluyen acuíferos como el Puelche y el Guaraní, considerados entre los más extensos del mundo.
Las implicancias económicas de expandir la superficie regada son multidimensionales. Estudios del Instituto de Economía y Sociología del INTA indican que cada hectárea bajo riego eficiente genera entre 1,5 y 2,5 puestos de trabajo directos e indirectos, dependiendo del sistema productivo implementado. Además, la estabilización de rendimientos que proporciona el riego complementario reduce la volatilidad de los ingresos agrícolas en aproximadamente un 40%, según análisis de riesgo realizados en establecimientos productivos de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires.
Desde el punto de vista tecnológico, el Club del Riego 2026 abordará tres ejes principales: la integración de energías renovables en sistemas de bombeo, la implementación de sensores de humedad del suelo y la utilización de plataformas de gestión de datos para optimizar el uso del agua. La empresa Tonka Solar, por ejemplo, presentará casos de éxito de sistemas de riego fotovoltaico que han reducido los costos energéticos en un 70% en establecimientos de la provincia de La Pampa, mientras que Valley Irrigation mostrará avances en sistemas de riego por pivot con telemetría integrada.
La dimensión institucional también será analizada en profundidad. La participación de la SAGyP permitirá discutir las políticas públicas necesarias para fomentar la inversión en riego, incluyendo regímenes de promoción, líneas de crédito específicas y marcos regulatorios para el uso sostenible de los recursos hídricos. Experiencias internacionales como el Plan Nacional de Riego de Chile y el Programa de Modernización de Riegos de España servirán como referentes para evaluar posibles estrategias de implementación en el contexto argentino.
Las implicancias sociales del desarrollo del riego en Argentina se extienden más allá del sector productivo. La estabilización de la producción agrícola mediante sistemas de riego eficientes contribuye a la seguridad alimentaria nacional y reduce la presión sobre los precios internos de los alimentos durante períodos de sequía. Además, el desarrollo de clusters tecnológicos alrededor de la industria del riego puede generar polos de innovación en regiones del interior del país, diversificando las economías locales y reteniendo talento técnico especializado.
Desde una perspectiva ambiental, los sistemas de riego modernos presentan tanto oportunidades como desafíos. Por un lado, permiten aumentar la productividad por unidad de agua utilizada, reduciendo la huella hídrica de los cultivos. Por otro lado, requieren una gestión cuidadosa para evitar problemas de salinización de suelos y contaminación de acuíferos. El Club del Riego abordará estas tensiones mediante la presentación de protocolos de monitoreo ambiental desarrollados por el INTA y experiencias de agricultura de precisión que optimizan simultáneamente la productividad y la sostenibilidad.
La conclusión informativa que emerge del análisis del Club del Riego 2026 es clara: Argentina enfrenta una ventana de oportunidad histórica para transformar su potencial hídrico en desarrollo productivo sostenible. La combinación de tecnología disponible, conocimiento técnico acumulado y necesidad productiva crea condiciones favorables para una expansión significativa de la superficie bajo riego en la próxima década. Sin embargo, esta transformación requerirá no solo inversión privada, sino también políticas públicas coherentes, marcos regulatorios adecuados y una visión estratégica que integre las dimensiones productivas, sociales y ambientales del desarrollo agrícola. El éxito de esta apuesta dependerá de la capacidad del sector para convertir el diálogo iniciado en el Club del Riego en acciones concretas que materialicen el potencial técnico en realidad productiva.
Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.
